Pronostican un Paraná de 0,50 metros en el puerto de Barranqueras

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El pasado 30 de mayo, el río Paraná marcaba una altura de 1,68 metros en el hidrómetro del puerto de Barranqueras, fecha en la que las aperturas de compuertas en las represas argentinas y brasileñas iniciaron un repunte que se hizo más notorio durante las semanas pasadas, llegando a alcanzar 1,85 metros, descendiendo a 1,7 metros el pasado miércoles.

Lo alarmante es que según los últimos pronósticos del Instituto Nacional del Agua (INA), el curso de agua, hacia mediados de junio, podría rondar nuevamente los 50 centímetros, un nivel aún más bajo de lo esperado.

Inclusive, el domingo registró solo 49 centímetros en Barranqueras según los registros de Prefectura Naval Argentina. En la medición de este lunes, el Paraná se encontraba en 58 centímetros en creciente.

La bajante del río es histórica, no solo por los escasos niveles que alcanza su caudal, sino también por su persistencia, con más de 730 días por debajo de los registros históricos. Aunque la apertura de las compuertas en las hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá trajo cierto alivio, nuevamente el descenso marcó la gravedad de la situación.

Los principales impactos de la bajante actual incluyen temas vinculados al abastecimiento de agua para consumo humano y para la refrigeración de industrias y centrales de generación eléctrica; la navegación; el desarrollo de la fauna ictícola; el aumento de incendios en islas; la ocupación de tierras inundables y la acumulación de residuos, entre las diversas problemáticas.

NO SE ESPERAN CAMBIOS

Según la tendencia climática regional, que fue actualizada con horizonte para el 31 de agosto de 2021, no se espera un cambio sensible en la perspectiva, la que seguirá siendo desfavorable, con baja probabilidad de una recuperación franca en los próximos meses, según indicó el INA.

La sequía lleva más de un año y, según los especialistas, se extenderá durante varios meses más.

Uno de los factores que influyen en descenso continuo del río es la falta de lluvia en las cuencas del río Iguazú, y que afecta a los afluentes Paraná y Paraguay. A su vez, las represas de Brasil en estos momentos no cuentan con las reservas de aguas necesarias para realizar descargar especiales, como se hizo el año pasado para paliar la problemática. Las represas en Brasil estaban en el promedio de embalse de 42%; por su parte, Yacyretá, que en enero pasado 13 mil metros cúbicos por segundo de agua, viene bajando hasta los 6.000.

Las conversaciones formales con los países vecinos se han mantenido, concentrando la atención en el caudal en el río Paraná y especialmente en los niveles frente a las tomas de agua urbanas.https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FDiarioNorteCom%2Fposts%2F4036123683109159&show_text=true&width=500

Se espera que la onda de repunte producida por la “Operatoria de Regulación de los Caudales del Río Paraná” cause un agudo pero fugaz repunte. Se retornará a los valores previos de caudal, muy inferiores a los valores normales y pudiendo aproximarse a los mínimos históricos.

La tendencia climática regional presenta una perspectiva desfavorable, con baja probabilidad de una recuperación franca en los próximos meses.